Rodando y caminando las tierras boyacenses, de Cocuy a Puerto Boyacá

Iniciamos con mi novia un viaje combinando bicicleta y caminata entre las tierras lindas de Boyacá, departamento que ya habíamos visitado hace dos años, sin embargo se dio la oportunidad de conocer el Nevado del Cocuy, rodar por sus faldas y sin plan previsto terminar en el otro extremo, en Puerto Boyacá, donde hasta la nevera tiene calor.

Rodamos entre los municipios de Cocuy y Güicán y los puntos de partida de las caminatas que conducen a los diversos picos del PNN Cocuy, las cabañas Kanwara, la Capilla y La Hacienda La Esperanza lugar donde nos quedamos 3 noches. El tercer día emprendimos rumbo hacia el sector de Laguna Grande de la Sierra, pasando por el valle de frailejones, el sector de la cascada y con avistamiento a los picos de Púlpito del Diablo, Cóncavo y Concavito, zona sur del nevado. No pudimos acercarnos hacia la nieve debido al conflicto existente con la comunidad Uwa, habitantes históricos de la sierra quienes mantuvieron un cierre del parque por más de un año, es un alivio que al menos ahora se puede acceder a las partes bajas esperando que un futuro no muy lejano se pueda realizar cumbre.

Tuvimos la fortuna de conformar una amistad con una familia de Simijaca, esas amistades que sólo se logran formar entre caminatas y el poder misterioso de la montaña. Nos invitaron a pasar año nuevo en su casa y no dudamos en aceptar su invitación, esto cambió nuestras ideas de tomar rumbo hacia Santander o el sur de Boyacá y de momento sabíamos que estaríamos en Simijaca para empezar 2018.

1 de enero y decidimos que era suficiente el frío que habíamos sentido los días anteriores. Tomamos rumbo hacia Pauna y los alrededores esmeralderos del departamento pasando por Otanche, los cerros Fura y Tena y su leyenda en donde la profunda tristeza de Tena por la sangre derramada de Tisquesoque hizo que sus lágrimas se convirtieran en esmeraldas y sus suspiros en mariposas.

Día diez de nuestro recorrido, desayunar, alistar morral, colocarse casco, zapatillas y nuestras inseparables Julbo que prácticamente sólo nos quitamos para dormir para emprender los últimos 100 km para arribar a Puerto Boyacá para finalizar nuestro viaje por tierras boyacenses.

Debo agradecer a Julbo por su apoyo y sus increíbles lentes que usamos tanto mi novia y yo que nos permitieron afrontar las diversas condiciones climáticas que puede uno enfrentar cuando viaja desde una altitud de 4500 metros hasta 150 metros al lado del río Magdalena.

Datos:
500 km, 8000 metros de desnivel, 70 horas entre bici y caminata, 10 días.
Viajeros: Ángela Lara y Lucas Zawadzky

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